Baby let me be your, let me
be your last first kiss
Otra vez lunes. ¿Quién puñetas inventó los lunes?
–¡Pelirrosa! ¡Hora de despertar! –grita mi hermana pequeña de once años desde alguna parte de la casa.
Su deporte favorito es hacerme rabiar y las variaciones son despertarme temprano y esconderme la ropa. Pero hay veces que es justo lo contrario: me idolatra como si fuera una diosa. Y estoy segura de que es porque quiere teñirse el pelo de rosa como yo.
–Becca, procura que no encuentre un cuchillo de camino al baño –exclamo arrastrándome fuera de la cama.
Después de un sábado entero con Rose, escuchando interesada todos los detalles de lo que pasó el viernes, y un domingo aburrido haciendo los deberes, ha llegado el asqueroso lunes. Aunque me encantaría conocer a Stan Lucas y a Louis Tomlinson… por razones humanas. ¡No hay que pensar mal!
–¡Audrey! ¡Ha venido Rose! –exclama mi madre desde la cocina, seguramente ofreciéndole algo de comer a mi mejor amiga.
–¡Ya bajo! –grito precipitándome al armario.Escojo algo rápido y me meto en el baño para cambiarme; me maquillo y me peino a toda prisa y voy a la cocina casi matándome en el intento.
–¡Buenos días! –grito alegremente, cogiendo una tostada y abrazando a mi amiga a la vez.
–¿Has vuelto a soñar con Orlando Bloom? –me pregunta Rose mirándome algo sorprendida.
–Ya es raro que esté contenta un lunes –dice mamá asintiendo.
–Todas estáis en mi contra –digo entrecerrando los ojos.
–Vamos anda, que llegamos tarde –dice Rose agarrando su mochila y mi muñeca a la vez para arrastrarme a la puerta.
Cojo la mochila al vuelo y me despido de mi madre y mi hermana atragantándome con la tostada.
–¿Qué prisa tienes, Rose? –le pregunto tras toser unos minutos por culpa de la homicida-tostada.
–No quiero cruzarme con Mike o con Louis o con Stan –dice apresuradamente.
–¿Se lo has contado a tu madre?
–¡Sí, claro! ¡Se lo cuento a mi madre y hoy no me ves aquí! –exclama irritada e irónica.
–¿Piensas quedarte callada después de lo que pasó el viernes? –pregunto mirándola con los ojos muy abiertos.
–No tengo otra opción, Audrey, estaba trabajando medio desnuda, sin contrato, en un evento claramente ilegal. Me meten en la cárcel o en un reformatorio.
–O en el manicomio, con amiguitos de tu edad mental –bromeo pellizcando sus mejillas.
Ella se echa hacia atrás para esquivarme pero yo vuelvo a la carga. Empezamos a correr como dos tontas hasta llegar al instituto, pero antes de que podamos entrar se escucha a nuestra espalda:
–¡Eh, Rose!
[Emily Drew]
Suena el timbre y voy a la cafetería a por algo de comer y a reunirme con Jade y Liam. Los encuentro en una mesa apartada del resto y están hablando sobre música, uno de mis temas favoritos.
–¿Tocas algún instrumento, Emily? –me pregunta Jade sonriendo.
–No os riais –les aviso antes de decir nada –. Toco el violonchelo.
Liam consigue aguantarse mirando hacia su bandeja con una sonrisa temblorosa pero Jade empieza a reírse como una loca y yo le doy un codazo de broma mientras me hago la indignada.
–¡Te he dicho que no te rías! –exclamo
volviendo a darle un codazo.Ella se calla y Liam por fin levanta la mirada.
–¿Y tú? –le pregunto a él.
–Yo toco un poco el piano y un poco la guitarra –responde Liam con un poco de más orgullo que yo –. Bueno, también di clases de beatboxing.
–¿De qué?
–Beatboxing, es como hacer ritmos con la boca.
Sigo mirándole como si hablara chino pero finjo que lo entiendo perfectamente.
–Oye, eso no me lo habías dicho –dice Jade mirándole con los ojos entrecerrados.
–Ya te enseñaré, señorita quejica.
–¿Y a mí no? –no sé ni porque he dicho eso.
–Claro, a ti también.
Ambos nos sonreímos y me doy cuenta de que Jade está repentinamente muy seria. ¿Y eso?
[Amelie Styles]
Al salir de la tercera clase, voy al cuarto de baño para “hacer mis necesidades” y de paso para retocarme delante del espejo. Salgo del baño cuando suena el timbre pero entonces siento una mano cogiéndome del codo y aplastándome contra las taquillas sin delicadeza alguna.
–¡Serás idiota! –grito sin darme cuenta de que el que me ha aplastado contra las taquillas es Harry.
–Pero adoras a este idiota –dice él, seductor.
–Más quisieras que yo te adorara, en todo caso es al revés.
–Eso no lo verán tus ojos.
–¿Sabes qué? Ya sé lo que quieres hacer y yo no soy como las tontas a las que seduces para llevártelas a la cama –digo dándole un empujoncito para apartarlo de mí –. Escoges a una –empujón –. La sigues día sí y día también con frases falsas y sonrisas tentadoras –otro empujón –. Sales con ella un par de veces hasta que cae en el falso amor –empujón final –. Y a la cama.
Echo a andar hacia mi siguiente clase después de conseguir apartar a Harry de mi camino, pero enseguida veo sus rizos siguiéndome de nuevo.
–¿Sabes otra cosa? –digo parando para mirarle directamente a los ojos –. Que por muchas frases, sonrisas y persecuciones que hagas, a mí no vas a conseguirme.
Se ve que no está acostumbrado a este tipo de situaciones, pero parece que solo sabe pensar con astucia cuando tiene que conquistar a alguien. Sonríe de nuevo y yo empiezo a pensar que va a hacer que me trague mis palabras.
–Me gustan los retos y aunque tarde meses, al final estarás tan loca por mis huesos que no recordarás tus propias palabras.
Le fulmino con la mirada y entro en la clase. Me siento al lado de Jess pero entonces veo que Harry también entra, así que él también tiene esa clase. Viene hacia mi mesa y se inclina hacia mí con esa sonrisa de cazador de antes.
–Y si lo que has dicho es verdad… ¿por qué no quedas conmigo el sábado? Si cuando acabe la cita no estás locamente enamorada de mí te dejaré en paz.
–¿Solo eso? –digo burlona –. Lo siento, Harold, pero no me vas a ver el pelo el resto del curso.
Por fin llega el profesor y Harry se va a su mesa con sus amigos al lado. Ahí está también su amigo el rubio que siempre me mira demasiado por los pasillos. Si lo del sábado sale bien, no hará falta que empiece mi plan con él…
[Sharon Carter P.]
–Buenos días –digo medio dormida, entrando en la cocina.
–¡Buenos días, dormilona! –exclama mi madre
poniendo delante de mí un plato con tostadas.–¿Es que vas a un pase de modelos, Shar? –pregunta mi padre mirando el conjunto que me he puesto hoy.
–Lo preferiría antes que ir al insti –digo cogiendo una tostada para untarle mantequilla.
–Ya si eso el sábado, hoy es día de colegio –dice papá mirándome con una sonrisa.
–Que desgracia –mascullo antes de darle un bocado a la tostada.
Termino de desayunar, cojo mi mochila y me voy después de despedirme de mis padres con un beso en la mejilla. Me pongo los auriculares y enciendo el iPod para escuchar música por el camino. La primera canción que suena es Every breath you take, del grupo The Police.
Every breath you take…
Every move you make…
Every bond you break…
Every step you take…
I'll be watching you.
Suspiro y medio sonrío. La música es mi único calmante y siempre lo ha sido desde que tengo uso de razón.
Every single day…
Every word you say…
Every game you play…
Every night you stay…
I'll be watching you.
Me llevo el susto de mi vida al sentir una mano desconocida cogiendo uno de mis auriculares pero al girar la cabeza entre sorprendida y enfadada veo que es Niall. Ya me extrañaba a mí.
–¿The Police? –pregunta él tras escuchar un breve fragmento de la canción –. Imaginaba que te gustaría la música española ya que nos odias a muerte.
–Pero que idiota eres –digo dejando caer mi coleta rizada sobre mi hombro.
En ese momento mira mi ropa de la misma manera que ha hecho mi padre hace un rato y suelta un silbido.
–¿Enserio vas al instituto hoy? ¿No habrás quedado con nadie, Lola? –pregunta Niall subiendo y bajando las cejas.
–Agh, eres la segunda persona que me lo pregunta hoy, ¿tú quieres verme bien vestida para una cita? En la vida iría tan informal.
–¿Informal? ¿Te has mirado a un espejo?
Miro mi ropa y vuelvo a mirarle a él como si nada. Es que simplemente voy vestida para un día más de instituto. En Andalucía siempre vestía así porque todas mis amigas siempre vestían de marca, tampoco es que me desagradara porque al final me convertí en una de ellas.
–Hasta ahora no me había dado cuenta de que tienes los ojos azules –dice Niall sacándome de mi breve recuerdo español.
–Sí, puede que sea lo único bueno en mí.
–¡Niall! –esa voz chillona llamando a mi compañero solo puede ser Holly.
–Que tía más pesada –murmura Niall girándose hacia ella.
Vaya, por fin algo en lo que coincidimos.
[Louis Tomlinson]
–¿Crees que vendrá al instituto? –me pregunta Stan cuando nos encontramos en el camino hacia el instituto.
–¿Quién? –digo buscando con la mirada a Hannah, ya que siempre me encuentra ella a mí por ser un despistado nato.
–¿Quién va a ser? ¡Rose!
Miro a mi amigo al escuchar ese nombre y me encojo de hombros.
–¿Y por qué no iba a venir? –pregunto poniendo en práctica mi actividad favorita: despistarme.
–¡Louis! –exclama Stan dando una palmada en mis narices para que me concentre –. ¡Céntrate! ¿Tú viste el aspecto que tenía cuando la dejamos en su casa?
–Mira que estás pesado, Stan, ¿es que vas a pedirle una cita?
Se queda repentinamente callado. Le miro y él me mira con una sonrisa pícara. Quien calla otorga.
–Anda, deja en paz a la pobre Rose, pídele salir a la del pelo rosa.
–Uy, es verdad, gracias por el consejo.
–¡Lou!
Sonrío al escuchar esa voz y me giro para recibir un beso en los labios de mi preciosa Hannah.
–Ahora que lo pienso no sé cómo se llama, ¿cómo le pido salir si no sé nada de ella? –continúa Stan casi hablando solo.
–¿De qué habla? –me pregunta Hannah.
–Cosas de adolescente desesperado.
–Entonces vosotros os entenderéis –ríe mostrando esa sonrisa que me volvió loco desde el día que la conocí.
A los dos minutos llegamos al instituto y veo a unos pasos más adelante a Rose y a su amiga pelirrosa.
–Ahí está –digo dándole una palmada a Stan en la espalda –. Suerte, Stanley.
–¡Eh, Rose!
Rose y su amiga del pelo rosa se giran y Stan las saluda alegremente. Yo también saludo a Rose y entonces me fijo más en ella (por culpa de Stan, me ha comido el coco antes).
Tiene ojeras por debajo de sus ojos y claramente ha intentado disimularlo con maquillaje, sin buenos resultados. Y no sé qué más hay debajo de las mangas de su chaqueta pero estoy seguro de que tiene algún que otro moratón.
–Vamos que no me fío –digo cogiendo a Hannah por el codo suavemente.
–¿De quién? ¿De Stan o de la pelirrosa?
–De Stan, de quien si no.
Sonreímos y nos acercamos al pequeño grupito.
–Stan, ella es Audrey, mi mejor amiga –está diciendo Rose en tono resignado –. Audrey, él es Stan.
–Encantado –dice Stan dándole un beso en la mano a la del pelo rosa, “Audrey” según me he enterado.
–Igualmente.
Audrey levanta la mirada y la contemplo un breve instante. Su pelo rosa no es lo único que impresiona de ella; sus ojos son grises salpicados de motitas azules y además están rodeados de unas largas pestañas oscuras.
–Y él es Louis –dice Rose al ver que estoy ahí.
Ella esboza una sonrisilla amable y me da un apretón de manos muy, muy frío.
–Vamos, Audrey, quiero pedirle el dinero a Mike –dice Rose cogiendo a su amiga del codo.
Audrey nos dirige una última sonrisa antes de irse con Rose y yo me quedo tal y como he venido: callado.
–Que borde la rubia, ¿no? –dice Hannah mirando extrañada a las dos chicas que se alejan.
–Es simpática –replica Stan –. Solo está molesta.
[Liam Payne]
Cuando terminamos de comer todavía faltan diez minutos para la siguiente clase, así que salimos al patio para dar una vuelta.
–¿Y cuándo me vas a enseñar? –me pregunta Jade con una sonrisa de oreja a oreja.
–Emm… mejor el fin de semana, es que ahora tenemos demasiada gente cerca –respondo.
–¿Y? A mí me da igual.
–No creo que te dé igual cuando te salga una pedorreta la primera vez que lo intentes –sonrío –. Es lo que me pasó a mí –admito riendo.
–¡Emily! ¡Señorita Emily! –oímos cerca de nosotros.
Yo miro a mi amiga rubia pero ella está mirando a un señor con pintas de mayordomo que se está acercando a nosotros. Emily masculla algo entre dientes que no llego a entender y echa a andar hacia ese hombre antes de que llegue a nosotros.
–¿Quién será ese? –pregunta Jade curiosa –.
No parece su padre, es muy mayor.–Estás hecha toda una alcahueta –digo dándole un codazo amistoso.
–Alcahueta y a mucha honra.
Ella ríe y yo la imito. Mientras tanto Emily sigue hablando con el señor y cada vez parece más enfadada pero a la vez más rigurosa. Casi no parece la misma Emily que ha estado hablando con nosotros segundos antes.
Un par de minutos después el mayordomo se va y Emily anda por el patio hasta la parte trasera, como si fuera a escaparse. Jade y yo nos miramos y vamos corriendo a por ella.
–¡Emily! –exclama Jade para frenarla; lo consigue –. ¿Qué pasa? ¿Adónde vas?
–Tengo… Tengo que irme a casa –responde con la voz algo ronca y muy formal –. Asuntos familiares. No creo que nadie más se dé cuenta de que me he ido.
–Pues entonces hasta mañana –dice Jade dándole un breve abrazo.
Yo también la abrazo como para darle fuerzas y ella esboza una breve sonrisa tímida antes de irse calle abajo.
–¿Qué le habrá pasado? –pregunta Jade investigadora.
Yo también me he quedado intrigado con este tema. ¿Quién es en realidad Emily? ¿Qué parte de ella nos oculta?
[Elisabeth Stone]
Tomo aire lentamente y retengo las lágrimas
en mis ojos con todas mis fuerzas. Estoy segura de que se me ha puesto cara de
limón solo por el intento de ser fuerte. Pero después de escuchar las palabras
de Ed me siento así; más segura, más fuerte, más yo.–Ven, ya sé cómo animarte –dice Ed sonriéndome.
Yo le miro algo extrañada e intento repetir la sonrisa que él me está regalando, pero mis labios tiemblan peligrosamente, dejo de intentar parecer animada.
–No podemos escapar del instituto, Ed –digo entre convencida y dudosa.
–Bah, nadie se dará cuenta.
Entonces sí que sonrío de verdad y él sonríe aún más por verme feliz.
–¿Qué piensas hacer? –pregunto.
Pero él no responde. Sigue mirándome con una sonrisa y me coge de la mano para arrastrarme por el pasillo trotando despreocupadamente. Cada vez vamos más rápido hasta que acabamos corriendo y yo hasta suelto una risita que se mezcla con un pequeño gemido por culpa de las lágrimas que sigo reteniendo. Salimos del instituto pero seguimos corriendo por si nos pilla algún profesor. Seguimos así hasta que doblamos un par de esquinas y llegamos a una taberna de aspecto familiar y acogedor.
–¿Y esto? –pregunto sonriendo más ampliamente.
Tira de mí para que entremos dentro. Solo hay un par de personas bebiendo café en la barra y un camarero de unos cincuenta años que parece caerle muy bien Ed solo por su saludo:
–¡Hola, Ed!
Él le saluda de la misma manera y me lleva hasta una mesa para que me siente. Entonces él va a la barra y vuelve con un par de vasos y una guitarra.
–No sé qué te apetece así que te he traído un zumo de naranja –me dice entregándome uno de los vasos.
–Eso está genial, gracias, Ed –sonrío de nuevo –. ¿Y para qué es la guitarra?
–¿No es obvio? ¡Para tocar!
Le miro sin entender y bebo un poco del vaso mientras él empieza a tocar algunos acordes de una canción que no me suena nada.
–¿Qué canción es esta? No me suena –digo rebuscando por mi cabeza la letra de esa canción desconocida.
–Normal –responde –. La escribí yo.
Me quedo boquiabierta y sigo escuchando los acordes hasta que él canta:
Now I'm in town, break it down,
Thinking of making a new sound.
Playing a different show, every night,
In front of a new crowd, that's you now,
Ciao, seems that life is great now
See me lose focus, as I sing to you loud.
–Eres increíble –digo fascinada.
–Todavía no ha acabado, es la más larga que he escrito.
And I can't, no, I won't hush.
I'll say the words that make you blush.
I'm gonna sing this now.
See, I'm true, my songs
Are where my heart is.
I'm like glue, I stick to other artists.
I'm not you; know that, it would be disastrous.
Let me sing and do my thing,
And move to greener pastures.
See, I'm real, I do it all, it's all me.
I'm not fake, don't ever call me lazy.
I won't stay put, give me the chance to be free
Suffolk sadly seems to sort of suffocate me.
–¡Enséñame a cantarla! –exclamo eufórica, ya se me ha olvidado Nick por completo.
[Ed Sheeran]
–¡Enséñame a cantarla! –dice ella sonriendo ampliamente.
Me alegro de que ya se haya olvidado de su novio y esté más feliz (porque así además tendré más oportunidades con ella…) Yo también sonrío.
–Ahora mismo no tendría suficiente tiempo –digo –. Es una canción larguísima, pero esta tarde podrías venir a escucharla entera. Voy a tocar aquí.
Ella da un salto de alegría y me abraza repentinamente.
–¡Cuenta conmigo! –exclama.
OH my goshh, he resucitado solo para leer el capitulo, y la verdad es qeu ha merecido la pena, porque debe ser el mejor que has escrito. Te lo digo de verdad,porque me ha encantado todo, las dudas de Liam y Jade sobre Emily, el cariño de Ed por Elisabeth, y las preciosas palabras de Louis sobre Hannah.
ResponderEliminarNO lo he encontrado nada malo al capitulo. Bueno, sí, que ha acabado.
Pero para solucionarlo puedes subir pronto y tu integridad en la tierra seguriá intacta ¬¬
One KIss
BIEEEN!! SIGUES VIVA!!^^ Bueno, el mejor... todavía quedan muuuuchos capítulosss!! Y no voy a decir que pasará... jijijiji
EliminarIntentaré subir el 12 tranquiiiiilaaaaa:D
xxx