I can tell that your heart
isn’t in it or with it
[Harry Styles]
Este fin de semana ha sido, curiosamente, uno de los peores de mi vida. Mia no paraba de recibir mensajes y sonreía o reía sin dejar de mirar la pantalla de su móvil. Yo tuve mi pequeña venganza con Felicity el viernes pero a Mia no pareció molestarle lo más mínimo y Felicity estuvo todo el finde llamándome sin parar.
–¿Al final que hiciste con Felicity? –me
pregunta Will pícaro.–¿Tú que crees? –digo alzando las cejas.
Hayden, Will y Nick se ríen dándome palmadas amistosas en la espalda o los hombros. Entonces veo a Jess delante de su taquilla y decido acercarme a preguntar una cosilla que lleva todo el día pasando por mi cabeza.
–Ahora voy, chicos –digo alejándome de ellos –. Eh, Jess.
–¿Qué tal, imbécil? –dice sin molestarse en mirarme –. ¿Qué tal con Felicity el viernes?
–De puta madre –respondo –. Pero eso no era a lo que venía. ¿Tú sabías que Mia es mi hermanastra?
–¡¿Que qué?! –grita mirándome con sus ojos azules bien abiertos.
–Mia. Es. Mi. Hermanastra –repito palabra por palabra, un tanto burlón.
–¡Será capulla! ¡Y no me había contado nada!
–Creo que ella tampoco lo sabía y por lo que veo, tú tampoco –vuelvo a sonreír de forma seductora porque se me ha ocurrido un plan genial –. Oye… ¿Te he dicho que has cambiado mucho este verano?
Alza las cejas mirándome divertida y saca su móvil, ignorando mi pregunta.
–¿Dónde está Mia? Quiero cortarle los dedos por no decirme que se apellida Styles.
–Estaba arreglándose cuando salí de casa –respondo casi sin pensar.
–¡¿Es que vivís juntos?!
–Jueces: ya no saben qué hacer para fastidiar la vida a la gente.
–Por cierto, imbécil, tengo novio –saca un libro y cierra la taquilla –. Y créeme, él me trata como una persona humana, no como un trozo de carne.
Se dirige a la puerta de entrada, donde ya ha aparecido Mia. Me cuesta controlar mi instinto masculino, pero mis neuronas se superponen y acabo yendo a clase con mis amigos, intentando parecer completamente indiferente a su llegada.
[Louis Tomlinson]
–¡Niña, que yo con tu edad todavía jugaba con los cromos de Pokemon! –exclamo riéndome como un poseso, pero las barbaridades de Audrey y Rose bien lo merecen.
–¡Mentiroso! –grita Stan, que está muerto de risa y con un brazo rodeando los hombros de la pelirrosa –. ¡Todavía juegas a Pokemon con la Nintendo!
–Y además me contaste que tu primer beso fue
con once años –añade Hannah dándome un codazo flojo en el abdomen.–Oh, bueno, eso lo dije… para conseguir a la chica guapa.
A Hannah le gusta esa respuesta y me regala un largo beso en los labios. Oigo que Stan carraspea y las chicas sueltan una risita por lo bajo, así que nos separamos sin dejar de sonreír.
–Lou, no seas malo, que este finde he estado a pan y agua –protesta Stan con una indirecta bastante directa, que Audrey parece pillar a la primera.
–Lo mío es peor –se queja ella –. Solo he ido de compras el sábado y con esta –dice señalando a Rose.
–¡Oye! –le da un manotazo en el brazo –. ¿Estás diciendo que menosprecias mi presencia?
–Estoy diciendo que mis sábanas se han congelado este finde.
Me parece muy increíble que Audrey y Stan lleven así varios días y ninguno se haya lanzado todavía… que yo sepa.
–Pelirrosita, eres muy pequeña para decir esas cosas –digo acariciando su cabeza teñida.
–Si tu primer beso fue a los once, ¿cuándo fue tu primera vez? –contrataca ella tumbándose sobre la mesa, casi de forma seductora.
–Touché –digo cruzando los brazos delante del pecho, apretando los labios para aguantar la risa.
Rose, Hannah y Stan son como las risas enlatadas de las series de televisión.
–Responde, Lou –dice Hannah mirándome mordazmente.
–Tú lo sabes muy bien –digo mirando a mi novia con una media sonrisa maliciosa.
–¿Qué tenéis pensado hacer por Halloween? –pregunta Rose, ignorando nuestras cursilerías.
–¡Vámonos de fiesta! –exclama Audrey incorporándose con los brazos en alto.
–¡Primero necesitamos un disfraz! –exclama Rose imitando su euforia, bastante mal.
–¡Pues vámonos de compras!
–¿Otra vez? –pregunta Stan riendo.
–Venga, si me traes un polo de fresa te dejo acompañarme y ayudarme a escoger modelito –dice la pelirrosa con una indirecta que ni siquiera merece llamarse “indirecta”.
–Solo si me acompañas a comprarlo, que me aburro mucho en la cola.
Los dos se alejan hacia el puesto de los helados (Stan me ha hecho una señal poco indiscreta) y los tres esperamos diez segundos para seguirles. Nos escondemos detrás de un árbol y apenas un minuto después, están besándose como si no hubiera mañana.
[Elisabeth Stone]
Un agradable escalofrío recorre mi espalda de arriba abajo al ver ahí, en el auditorio del instituto, un reluciente piano. Las clases de Música se dan allí, y también las de Teatro a otra hora. Pero todo pierde sentido cuando veo el piano.
Recuerdo la primera vez que toqué una canción completa, sin equivocarme. Esa satisfacción que se siente solo es comparable a un beso de una persona amada o a un atardecer con tu canción favorita de fondo.
–Toca algo –me susurra Ed al oído, aprovechando que Allie ha ido al baño antes de que empiece la clase.
Solo hacen falta esas dos palabras para que mis piernas se muevan, movidas por un mecanismo que no puedo controlar. El piano se encuentra sobre el escenario, junto a los otros instrumentos.
Después llega el estribillo y me sorprendo al oír la suave voz de Ed cantando conmigo a la vez. Mis manos tiemblan sin que yo les dé permiso, así que decido saltarme la segunda parte y pasar directamente a lo más difícil para que él no note mis nervios.
–Eres increíble –dice cuando termina Need You Now.–Tú lo eres más, yo solo toco el piano –replico escondiendo mis manos por debajo del teclado.
–¿Que solo tocas el piano? ¡Sissi, eso no sé tocarlo ni yo con la guitarra!
Río y me sonrojo por la emoción. Entonces ambos damos un respingo, porque la puerta del auditorio se abre y entra el profesor con Allie y varios alumnos más.
–¡Magnífico! ¡Extraordinario, señorita Stone! –exclama el profesor, que seguramente lo ha escuchado todo.
Mis mejillas explotan en colores rosados pero sonrío agradecida y bajo del escenario.
–¿Para qué se ha apuntado a esta clase, señorita Stone? ¡Toca mejor que toda la clase junta!
Escucho varios carraspeos por parte de los demás alumnos, molestos o fingiendo molestarse. Veo el pelo enmarañado y desordenado de Kayla Robinson y me pregunto qué instrumento toca… si es que sabe siquiera tocar algo. Me mira desafiante y echa la barbilla hacia arriba en señal de fanfarronería.
–Creo que ha superado con creces a nuestra pianista.
–¿Quién es?
Señala a Kayla con el pulgar y yo reprimo una sonrisa en respuesta a su vanidad, no me voy a rebajar a su nivel de simplicidad.
[Audrey Mahon]
–¿Otra vez? –dice Stan riéndose de la broma de Rose.
–Venga –digo poniendo mi tono de voz atractivo –, si me traes un polo de fresa te dejo acompañarme y ayudarme a escoger modelito.
–Solo si me acompañas a comprarlo –dice como
condición, casi parece que las chispas van a saltar entre nosotros dos en
cualquier momento –, que me aburro mucho en la cola.Asiento y me bajo de la mesa con deliberada lentitud, para que disfrute de las vistas todo lo que quiera, y voy hacia el puesto de los helados, sabiendo que Stan sigue mirándome el culo o las piernas.
Antes de llegar a comprar el helado, como si lo hubiéramos hecho miles de veces, nos besamos sin timidez alguna. Sus manos se ciñen a mi cadera, con su perfecta experiencia, y me pega a su cuerpo hasta que no queda ni un solo milímetro de aire entre nosotros. Enredo mis manos en su nuca, jugueteo con el nacimiento de su pelo y con sus labios.
–¡Stan! ¡Que es menor de edad! –escucho de repente la voz de Louis.
Nos separamos sin disimular la sonrisa de satisfacción y les miramos, como he adivinado, están escondidos detrás de un árbol.
–¡Como si no te hubieras olido esto! –replica él.
Poco después, suena el timbre del final del recreo y volvemos al instituto para las dos últimas horas de clase.
–¡Mira la pelirrosa como le metía la lengua hasta la campanilla! –exclama mi mejor amiga dándome un codazo divertido en la barriga.
–Ahora que lo pienso –digo frenando en seco –. Tú ya sabes quién me gusta, ahora merezco saber quién te gusta a ti, ¿no?
Ella me mira con los ojos muy abiertos, mira a ambos lados del pasillo para asegurarse de que nadie nos presta atención y…
–Me… Me gusta Louis –murmura mirando al suelo, sonrojada.
Hay muchas cosas curiosas en la vida. Una cosa muy curiosa en particular, en ese momento, fue como una simple frase de tres palabras puede herir a una persona.
¿La frase? “Me gusta Louis”
¿La persona herida? Yo.
Y ese ha sido mi secreto desde que entré en
el instituto y vi a Louis con Hannah y Stan. Un secreto que puede destruir todo
lo que de verdad quiero. ¿Sabéis cuál es ese secreto? Casi podéis intuirlo. Sí, me gusta Louis. Me encanta desde su suave risa hasta las motas grises en sus ojos azules. El pelo moreno, revuelto o peinado a un lado. Las camisetas de rayas que acostumbra vestir. Todo.
Puede ser fácil ser amiga de él y a la vez novia de su mejor amigo. Pero a Rose le gusta Louis. Y a mí.
Y me acabo de besar con Stan.
¿Es que las cosas nunca me van bien?
SIENTO QUE SEA TAN CORTO PERO ESTOY MUY CANSADA!! (Motivo: excursión tooodoooo el día a Isla Mágica... ha merecido la pena xD)
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Tienes el comentario en la otra novela, pero tang que añadir que me encanta muchisimo el capitulo
ResponderEliminarOne Kiss
Jajajaja vale y gracias^^
Eliminarxxxx
me encanta síguela pronto:)está genial
ResponderEliminarun beso
Gracias!^^ Intentaré subir pronto!!
Eliminarxxxx
Dios mío! Te voy a matar!
ResponderEliminar1 me encantaaaaaa tu noveeee :)
2 deja de retrasar ya el día porque te matare sin piedad!!!!
3 te amooooo :')
No me mates que no podré subir!!
Eliminar1. Gracias!^^
2. JAJAJAJAJAJAJ sorry me daba pereza escribir el capítulo :P
3. Me too!!!<3
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No te puede dar pereza porque si te da pereza moriré y no podrás hacer nada por el alma de una de tus lectoras y te mataré sin remordimientos ~.~ ... pero te perdono y TE QUIERO!!! :3 jejeje
EliminarJAJAJAJAJAJAJAJAJ buena lógica ehh;) Yo también te quierooo!!
Eliminarxxxx