I wonder if I
ever crossed your mind
[Rosalie Dreamer]
Lo primero que escucho al salir del agua no
son risas, como yo esperaba. Louis grita a todo pulmón y dudo mucho que sea una
broma.
–¡Louis! –grito, aferrándole los hombros
mientras él se agacha un poco –. ¿Qué pasa?
–¡Mierda! –chilla y solloza a la vez.
Levanta un poco el pie y veo lo que ha
pasado. Tiene un erizo de mar clavado en la planta del pie y le sangra mucho la
herida abierta.
–¡Mierda! –grito yo también.
Por suerte ya están todos rodeándonos. Con
mucha sangre fría, Sissi se adelanta un poco, echa un vistazo a la herida y le
quita el erizo de un seco tirón. Louis suelta un alarido de nuevo, agarrándome
los brazos con fuerza.
–¡Sissi! –protesto –. ¡¿Qué haces?!
–Harry, Liam, ayudad a sacarlo del agua –ordena
Sissi, imperiosa –. ¡Zayn, dame mi camiseta!
–¡Sissi! –insisto.
–¡Era venenoso, Rose! –exclama, algo
exasperada –. Hay que llevarlo a que le desinfecten y le venden la herida, y
seguramente le hará falta la antitetánica.
Cuando llegamos a la orilla, Zayn le da la
camiseta a Sissi y ella la hace jirones de mala manera para envolverle el pie a
Louis. Se le ha hinchado mucho en medio minuto.
–¿Pero tú cómo sabes tanto de eso? –pregunta
Mia, tan impresionada como el resto.
–Yo quería estudiar medicina, Mia –explica
Sissi, con una pequeña sonrisa –. No está de más saber de primeros auxilios.
–¿Cómo se llama este sitio? –pregunta Emily,
con el móvil tapado por una mano –. El chófer se ha perdido.
–La Fontanilla –responde Sharon a toda prisa.
Emily vuelve a pegarse el móvil al oído para
darle las indicaciones al chófer.
–Lou, ¿cómo estás? –le pregunto, intentando
que mi voz no destile mi preocupación.
–Mal –gime –. Duele mucho.
–¿Sientes el pie? –le pregunta Sissi, de
nuevo con ese tono que ya estoy definiendo como tono de médica.
–Más o menos.
Por suerte el autobús llega pronto. De él se
baja un hombre que debe de ser del equipo médico del programa y se acerca a
Louis.
–¿Qué ha pasado? –pregunta mientras Harry y
Liam ayudan a Louis a ponerse en pie de nuevo.
–Ha pisado un erizo –responde Sissi,
señalando el pie de mi novio.
–¿Se lo has quitado y le has vendado el pie? –pregunta
el médico, levemente sorprendido.
–Claro, si se lo hubiera dejado se habría
extendido el veneno –asiente, encogiéndose de hombros –. Ya sé que es una
chapuza pero en el hospital se lo limpiarán mejor.
Nos subimos todos al autobús y el chófer
arranca enseguida.
–No, que va, es lo mejor que podías haber
hecho.
–Joder, Rosie, te has echado una compañera de
grupo perfecta –masculla Louis entre dientes, intentando hacerse el gracioso
incluso cuando está retorciéndose de dolor.
–¿Por qué me quieres pegar?
–¡Por el susto que me has dado!
–Creo que gritar cuando te haces una herida
está más que justificado.
El autobús aparcó en la puerta del hospital.
–Lleva al resto a la casa –le dice el médico
al conductor, pasándose un brazo de Louis por los hombros –. Vamos a que te
miren eso, Louis.
Louis y él se meten en el hospital a la pata
coja y el chófer vuelve a poner las manos al volante para llevarnos a la casa.
–Tranquila, Dreamer, ya está en buenas manos –me
consuela Audrey, tratando de bromear para calmar el ambiente.
–¡Ya lo tengo! –grita Sissi de repente.
[Elisabeth Stone]
Me ha venido la inspiración como a Harry el
otro día.
–¿El qué tienes? –me pregunta Emily,
acercándose más al grupito.
Sin darnos cuenta ninguna de las seis, nos
arrimamos las unas a las otras. Yo sonrío, mordiéndome el labio inferior.
–El nombre del grupo –digo –. Bueno, si os
gusta…
–¡Dilo! –exclamo Mia, animándome con la mano –.
A mí no se me ocurre nada.
–DreamLand’s –respondo rápidamente.
–DreamLand’s –repiten todas en voz baja,
varias veces, dándole vueltas al nombre.
–¡Me encanta! –exclama Rose –. Oye, que si es
por mi apellido…
–No, no –niego con la cabeza, con una nueva
idea –. Nuestros fans en vez de ser “dreamers” podrían ser “dreamies” y así
tendríamos nuestra primera broma personal.
–Es perfecto, Sissi –sonríe Sharon –. Nuestra
segunda broma personal podría ser que con nuestras canciones la gente se va a
“DreamLand’s”.
Las seis reímos. Audrey me despeina un poco.
–¡Me tendrías que dar las gracias! –bromea.
–¿Entonces tenemos nombre? –pregunto,
emocionada.
–¡Tenemos nombre! –exclaman las cinco.
–¿Qué hora es? –pregunta Audrey en voz alta,
esperando que alguno de los chicos responda.
–Las diez y dieciséis –responde Harry.
–Qué obsesión por la hora tiene Audrey –ríe
Niall.
–¡Haznos una foto! –le dice Sharon.
–Tengo que ponerme poética, chicas –anuncia
Audrey –. Hoy, día 3 de agosto de 2010, a las diez y dieciséis de la mañana ha
nacido un nuevo grupo, ¡las DreamLand’s!
Niall nos hace la foto e inmediatamente las
seis (¡DreamLand’s a partir de ahora!) nos abrazamos.
–Voy a decir una tontería –anuncia Sharon,
con una tímida sonrisa –. Es que… no sé, es como si no hubiéramos sido un grupo
de verdad hasta este momento… ¿entendéis lo que quiero decir?
–Lo entiendo perfectamente –asiento,
poniéndole una mano en el hombro –, Shar.
Las dos soltamos una risita por el mote.
Entonces el bus aparca frente a la casa de Simon. Todos nos quedamos
boquiabiertos mientras bajamos del vehículo. ¡Es enorme! Y para nosotros
durante la próxima semana.
–Vuestras cosas ya están en el recibidor –nos
dice el conductor, guiñándonos un ojo.
–Muchas gracias –le digo sonriéndole.
Las seis nos miramos, pícaras, y le damos un
abrazo de piña.
–Espero que ganéis vosotras –dice cuando nos
separamos y se vuelve hacia el bus.
–¿Cómo te llamas? –le pregunta Emily en voz
alta.
El conductor sonríe de nuevo y se le marcan
las arruguitas en los ojos. Debe de ser mayor de lo que aparenta, quizás
cincuenta años.
–Samuel.
–¡Gracias de nuevo, Sammy! –exclama Audrey,
despidiéndose con la mano mientras el autobús se aleja.
–¿Pensáis quedaros ahí todo el día? –pregunta
Simon a nuestra espalda.
Los chicos ya han entrado y nosotras seguimos
ahí despidiéndonos de Sam. Quizás sí fue una buena idea ponernos juntas,
¡estamos todas locas!
–Las prisas son malas –se burla Mia y vamos
hacia la escalera del porche –. Hay que disfrutar de cada minuto.
–Ya tendrás tiempo para ponerte filosófica,
Mia, de momento escoged vuestras habitaciones en la segunda planta y dejad las
maletas –nos indica, y aunque lleva puestas las gafas de sol sé que le hace
gracia la situación –. La primera planta es mía y la tercera es de los chicos.
En cuanto nos da las indicaciones, las
primeras en salir corriendo somos Mia, Sharon y yo. Entramos en la casa sin
apenas apreciar nada, cogemos nuestras maletas y subimos dando traspiés por las
escaleras. En la segunda planta hay cuatro puertas, una de ellas da a un baño y
las otras tres son habitaciones con dos camas.
Suelto la maleta en la que está más cerca del
baño (una buena estrategia para las mañanas) y espero a que llegue Rose para
que sepa donde dejar su maleta. Por la ventana he visto que la “pequeña” casa
de Simon tiene una “pequeña” piscina y no voy a perder más tiempo.
–¡Mira qué piscina, Shar! –oigo que grita Mia
–. ¡Parece que le da la vuelta a la casa!
–¡El último en llegar es…! –empiezo a gritar.
–¡… un huevo podrido! –grita Mia conmigo y
echa a correr conmigo, riendo.
En ese momento una mano me coge el sujetador
del bikini y suelta el nudo. A Mia le pasa lo mismo y ambas paramos en seco
para taparnos antes de que se nos vea algo comprometedor. Me giro y veo a Sissi
partiéndose de risa. Entonces nos esquiva y corre escaleras abajo, seguida de
Rose.
–¡La madre que la parió! –grito, atándome el
nudo.
–¡Emmy, ayúdame, por favor! –exclama Mia
hacia nuestra compañera de grupo más silenciosa.
–¿Emmy? –pregunta Sharon, dándonos alcance.
Bajamos las escaleras más tranquilamente.
–Sí, bueno, así me llama Liam –responde
Emily, sonrojándose un poco.
–Ya, lo oí llamándote así –asiente Mia.
Al final de la escalera están Sissi y Rose,
jadeando mientras ríen.
–¡Y parecía tonta cuando la compramos! –grita
Mia, revolviéndole el pelo moreno a Sissi.
–Las mosquitas muertas somos las peores –bromea
Sissi.
Nos confundimos un par de veces por los
pasillos de la mansión de Simon antes de encontrar la piscina. Simon y otra
mujer están tumbados en las hamacas, hablando entre ellos. Harry, Liam, Niall y
Zayn están en la piscina hablando con otras tres chicas.
–¡Por fin! –grita Niall al vernos.
–¡Venid a conocer a estas chicas! –exclama
Harry, urgiéndonos con un gesto de mano.
Sonrío, juguetona, y voy corriendo a tirarme
en bomba.
[Sharon Carter P.]
Audrey es la primera en tirarse. Detrás va
Mia y luego yo, intentando tirarme cerca de Niall para salpicarle. Después va
Rose, todavía un poco preocupada por Louis, aunque hemos conseguido que se
olvidara del tema un momento. Sissi se sienta en el borde y se mete poco a poco
y Emmy se sienta en el primer peldaño de la escalera para que el agua solo le
cubra la cintura.
–¡Hola! –me saluda una de las chicas, de pelo
moreno con mechitas –. Yo soy Nadia.
–Encantada –sonrío –. Yo me llamo Sharon.
–Shar –me corrige Niall, nadando hacia mí.
Sacudo la cabeza, riendo, y le salpico de
nuevo.
–Bueno, ellas son Sissi, Emmy, Rose, Mia y
Audrey –digo, señalando a mis nuevas amigas.
–Ella es Addie –dice Nadia, señalando a la
chica de pelo negro larguísimo –, y ella, Danielle –continúa, señalando a la
otra chica chica, morena con el pelo rizado.
–¿Vosotras también participáis? –pregunta
Sissi.
–No –ríe Nadia –. Somos bailarinas, pero
Simon nos ha regalado una semana en su casa.
–¡Y a mí me ha dado trabajo! –exclama Addie
alegremente.
–Ella es española –explica Danielle –. Nadi y
yo la vimos bailando en la calle y nos gustó, así que se lo dijimos a Simon…
–Et voilà! Aquí estoy –ríe Addie –. En realidad
me llamo Alexandra Rodríguez pero, por favor, no me llaméis así.
–¿Por qué? –pregunta Emmy –. Mi segundo
nombre es Alexandra y a mí me gusta.
Addie vuelve a reír.
–Pero tú eres inglesa y es normal, yo soy
rarita aquí.
–Oh, bueno, eso lo dices porque no nos
conoces todavía –dice Mia –. Ya verás como al final de esta semana no dices lo
mismo.
–¡Habla por ti! –río y me subo a la espalda
de Niall para intentar ahogarle, lo que tiene el efecto que yo esperaba porque
enseguida Niall me tira.
–Tú tampoco estás muy bien de la azotea –me
dice, negando con la cabeza.
–¡Le dijo la sartén al cazo! –replico.
[Emily Drew]
–¿No te bañas? –me pregunta el amigo de Mia
(¿Zack? ¿Zed? ¿Zane?)
–No me gusta mucho el agua –respondo,
enredando mis manos bajo el agua.
–Ya, a mí tampoco, pero hay que pasárselo
bien mientras se pueda.
Me pongo un mechón de pelo tras la oreja y
esquivo su mirada. ¡Qué ojos! Nunca he visto unos ojos de color caramelo tan de
cerca. ¡Y esas pestañas! Deben de ser más largas que las mías. Me pone nerviosa
solo saber que me está mirando.
–Digamos que no soy muy fiestera –digo, algo
ambigua.
–Lástima –dice, muy borde, y se va nadando
hacia los chicos.
–No le hagas caso –dice Mia, repentinamente a
mi lado –. Él es así.
–No estoy molesta –digo, un tanto perpleja –.
Cada uno tiene su forma de ser.
–Anda, nada conmigo un poco –me pide,
inclinando la cabeza a un lado y cogiéndome las manos para tirar de mí –. Y así
le demuestras a Zayn que no te importa lo que piense.
–Es que no me importa lo que piense –repongo,
esbozando una pequeña sonrisa –. Bueno, vale.
Me bajo del escalón de un salto y el agua me
cubre hasta el pecho. Jadeo un momento por el agua fría pero me recupero dando
brazadas con Mia a mi lado. Ella habla casi todo el rato y no parece importarle
llevar toda la conversación; es más, parece encantada de tenerme a su lado.
Cuando le estamos dando la segunda vuelta a
la piscina, Simon recibe una llamada al móvil y se levanta.
–Chicos, ya ha llegado Louis –anuncia.
Los chicos son los primeros en salir de la
piscina para salir corriendo hacia la puerta. Detrás van Audrey y Rose.
Nosotras cuatro salimos a nuestro ritmo. En la puerta, los cuatro traen a Louis
sentado en sus brazos a la sillita de la reina.
–Os estáis pasando –viene riendo Louis –.
Puedo andar perfectamente.
–¡Tienes el pie del tamaño de Rusia! –exclama
Rose, ya más animada –. Ya te digo yo que no vas a andar.
–No me des órdenes como mi madre, Rosie –se
queja Louis en broma –. Se supone que yo soy el mayor.
–Sí, se supone –ríe Rose y le da un beso en
la frente.
–¡A la piscina con él! –grita Audrey de
repente.
Por suerte Louis ya no lleva ninguna venda en
el pie, porque los chicos hacen caso a Audrey y llevan a Louis a la piscina
para tirarse los cinco a la vez.
–¡Eeeeh! –grita Danielle cuando la bomba
humana las salpica.
–¡No sabéis la que os espera con nosotros,
chicas! –grita Sharon, riendo.
Nos tiramos las seis a la piscina (yo más
obligada que voluntariamente) y nos ponemos a salpicarnos los dos grupos y las
tres bailarinas.
WOLAAAAAAAAAAAAAAAS!
Ya estoy aquí otra vez!! ^^
Esperaba que alguna intentara adivinar por qué he subido hoy... pero bueno, ya que estoy...
ES POR EL CUMPLE DE MI ANYI!!!! (Y por el de Ed Sheeran, quien curiosamente cumple años el mismo día que su novia literaria...)
CUMPLEAAAAAAAAAÑOOOOOOOOS FEEEEEELIIIIIIIIIIIZ!! (Ya te lo canto en el insti, anda)
En fin, qué os está pareciendo? *-* ME ENCANTAN LOS COMENTARIOS, EN SERIO *indirecta indirectísima*
Si tenéis alguna sugerencia o queréis que os meta de alguna manera ya sabéis cómo contactar conmigo la gran mayoría ;)
P.D: CARACOLITAAAAAAAAA!! SI LEES ESTO COMENTA O ENVIA UNA PREGUNTA AL ASK QUE TENGO QUE HABLAR CONTIGO!!!!
P.D2: Addie, Naninemo... qué os parecen vuestros personajes?? JEJEJ :D
P.D3: FELIZ CUMPLE OTRA VEZ SISSI/ANYITA/AIXA/CREADORA-DE-MOTES!!!!
P.D4: no sé cuándo volveré a subir pero procuraré que sea pronto (esta semana y la que viene están cargaditas de exámenes!)
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TÍA MIRA HE AGUANTADO PARA LEERLO Y HE LLORADO VALE? SOCORRO QUE BONITA ERES Y ES GENIAL COMO ME HAS PUESTO, TE QUIERO LA VIDA, EN SERIO.
ResponderEliminarMUCHÍSIMAS FELICIDADES ANGY (dáselas de mi parte lof).
MUCHAS GRACIAS EN SERIO JO.
Muuuucha suerte con los exámenes.
Sube pronto :(
Te quiero la vida mi niña.
POR QUÉ TE HAS AGUANTADO? JAJAJAJ POR QUÉ LLORAS???
EliminarDe verdas te gusta? :')
Ya se lo he dicho jejej ;)
Graciaas :S
Yo sí que te quiero *3*
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