I’M ALL ALONE AND I NEED YOU NOW
[Rosalie Dreamer]
Por desgracia, me ha tocado el último turno
para ducharme y cuando salgo del baño todas están casi vestidas y maquilladas.
Después de salirnos de la piscina, estuvimos jugando a las cartas con las tres
bailarinas hasta que Simon nos dijo que habían montado una pequeña feria en el
pueblo. Para que no hubiera peleas por la ducha, nos organizamos por turnos y
aquí estamos.
–¿Se puede? –pregunta Harry en la linde de
las escaleras de nuestra planta.
–¿Alguna sigue paseándose desnuda? –pregunta
Mia, en broma –. Bueno, podéis pasar.
–¡Audrey, cierra la puerta! –chillo al ver a
Harry y a Liam pasando delante de nuestra habitación, ¡y yo en toalla!
Harry pasa de largo pero Liam grita, se pone
rojo y se tapa los ojos, disculpándose. Todo eso mientras Audrey ríe y cierra
la puerta.
–Estás desatada desde que no eres virgen,
Rosie –se carcajea Audrey, sentándose en su cama para ponerse mejor los
tacones.
Saco la ropa que voy a ponerme y, tras
pensarlo un poco, decido no ponerme tacones. Me da pereza pensar en el dolor de
pies que conllevaría. Me visto y me seco el pelo con la toalla.
–¡Nosotros nos vamos ya! –exclama Niall en el
pasillo.
–Jo, ¿nadie me va a esperar? –me quejo –. ¿Me
prestas tu secador, Aud?
–No, tranquila, luego os alcanzo –respondo,
un poco gruñona.
Enchufo el secador y me pongo a secarme el
pelo a toda prisa. ¡Para qué necesito enemigos con estos amigos! Cuando está
prácticamente seco, me lo recojo en la coronilla, dándole un poco de forma de
nido. Me maquillo lo mínimo, me pongo unas sandalias cómodas y abro la puerta.
Suelto una exclamación cuando freno para no chocarme con Liam.
–¡Eh! –suelto.
–¡Perdón! –grita él a su vez.
Respiro hondo para tranquilizarme.
–¿Qué pasa? –pregunto.
–Es que todos se han ido y Louis me ha pedido
que te espere para que no vayas sola –explica, un poco azorado.
Claro, Louis no puede venir con su pie del
tamaño de Júpiter.
–Vaya… pues gracias –sonrío.
Me meto el móvil en el bolsillo, ya que es lo
único que podría llevar ahora mismo. No tengo euros para comprar nada. Voy a la
habitación de Louis a despedirme… pero el muy perro se ha quedado dormido. ¡Ya
se está españolizando!
–Oye, Rose –dice Liam, pensativo, mientras
salimos de la mansión de Simon –. ¿Cuántos años tienes?
–Quince –respondo, mirándole algo extrañada –.
¿Qué pasa?
–No los aparentas –dice, encogiéndose de
hombros.
–¿Eso es bueno o malo? –pregunto, burlona.
Él sonríe, por primera vez desde que lo
conozco, creo. Es muy gracioso cómo se le achinan los ojos al sonreír.
–Es bueno, tranquila –me calma, en broma –.
No sé, como eres tan… así, y estás con Louis…
–¿Qué significa “tan así”?
–No sé explicarlo –responde; estamos llegando
a la placita donde está la feria –. Pareces tremendamente feliz cuando estás
hablando con alguien pero luego pareces…
–¿Qué? –digo, en un tono más bajo –. ¿Triste?
Liam baja la mirada para encontrarse con mis
ojos.
[Liam Payne]
Si me hubieran preguntando cuando conocí a
esta chica, habría dicho que tenía cinco años y un gran complejo de
superioridad. ¡Gran error! Solo hay que verla actuar durante un día entero para
darse cuenta de que hay algo que no encaja.
Cuando dice eso último, la miro, sorprendido.
Ella se lo esperaba, desde luego, porque su mirada conecta con la mía. Ya no
sonríe como antes. Le he tocado la fibra sensible. Su sonrisa se vuelve más
cansada y forzada.
–Perdón, no es asunto mío –me disculpo.
Es mejor saber cuándo parar.
–Liam, ya me has pedido perdón tres veces hoy
–se burla, liberándome de sus ojos color café –. Estás hecho un chico malo.
Llegamos a la feria, que está compuesta por
un montón de puestos con comida, bisutería y juegos con peluches de premio. Un
poco más allá se ve una noria, una pequeña montaña rusa y más máquinas.
–¡Esto es enorme! –exclama como una niña
pequeña –. ¿Cómo vamos a encontrar al resto?
–Seguro que ya se han dividido –respondo,
ignorando su repentino cambio de humor para no incomodarla.
–Oye, ¿llevas dinero español? –me pregunta,
mirando un puesto de tirar botellas.
–Algo –asiento, buscándome en los bolsillos
las monedas que me ha dado antes Simon –. ¿Qué quieres? ¿Un peluche?
–¡Sííí! ¿Me lo consigues?
La miro de nuevo. Sonríe mordiéndose el labio
inferior, con la cabeza algo ladeada y los ojos achinados. Lo que yo decía:
cinco años.
–Bueno, pero si luego Louis me quiere pegar
por hacer sus funciones de novio te echaré la culpa –bromeo.
–¡Que va! ¡Lou no es celoso! ¡Vamos!
Menos mal que en el puesto hay un cartel que
pone el precio para tirar, porque yo de español… más bien poco. Le doy el
dinero y él me da un par de pelotas. Tiro la primera y fallo, quedándome corto.
Rose se queja. En mi último intento, consigo tirar la torrecita de botellas.
–¡Sí! –exclamo, levantando los brazos.
Rose me aplaude, riendo. El tipo de la caseta
me da un osito de peluche y yo se lo doy a Rose.
–¡Si casi es más grande que tú! –río.
Ella me saca la lengua y me da un golpe con
el oso. Al pasar al lado de la noria, nos encontramos a Sharon y a Audrey.
–¡Aud, Shar, menudas amigas! –exclama Rose,
fingiendo indignarse –. ¡He tenido que chantajear a Liam para que se viniera
conmigo!
–¿En serio? –se sorprende Sharon.
–No, hombre –desmiento, riendo.
–¿Qué hacíais? –pregunta la rubia.
–Esperamos nuestro turno –responde Audrey,
señalando la atracción en la que querían montarse.
–¿Cómo se llama? –pregunto –. ¡Yo también
quiero!
–“El látigo” –responde Sharon –. Cómprate el
billete y te subes con nosotras.
–¿Te apuntas, Rosie? –le pregunta Audrey a
Rose.
–Claro, ¿te importa comprarme la entrada a mí
también, Liam? –me dice poniéndome ojitos.
Si Louis no me hubiera pedido expresamente
que la acompañara, hace rato que la habría dejado con Audrey y con Sharon para
ir a buscar a los chicos. Pero también hay algo que me empuja a quedarme cerca
de Rose, como si fuera su hermano mayor. No sé lo que se siente al tener un
hermano pequeño, por tener dos hermanas mayores, pero supongo que eso es este
sentimiento.
–Vale –digo, poniendo los ojos en blanco y
riendo.
[Amelie Styles]
–Oye, ¿vamos a estar toda la noche dando
vueltas? Porque quiero montarme en la montaña rusa –se queja Harry por quinta
vez.
–¿Y dices que este es un ligón? –me pregunta
Emmy, señalando a Harry con un pulgar –. Porque es más quejica que una tía con
la regla.
Me echo a reír por su comparación y le doy la
razón asintiendo.
–Zayn, tío, nos están despreciando –dice
Harry teatralmente, pasándole a Zayn un brazo por los hombros.
–No, te están despreciando a ti –se ríe mi
mejor amigo –. Pero por solidaridad masculina tengo que estar con Hazza.
–Hombres –digo, poniendo los ojos en blanco –.
Siempre haciéndose los gallitos en grupo y luego se les va la fuerza por la
boca.
–Mia, ¿cuál es tu color favorito? –me
pregunta Emmy, cuando paramos cerca de un puesto de pulseras.
–El rojo, ¿por?
–¿Cuánto por esta? –le dice Emmy al del
puesto, gesticulando mucho. Sabe tanto español como yo, por lo que veo.
–Dos euros –responde el tipo en inglés; debe
de estar acostumbrado a los turistas por aquí, en Marbella.
–Claro, ahora somos compañeras –sonríe
haciendo que en sus mejillas aparezcan unos hoyuelos, es tan difícil verla tan
sonriente que hasta ahora no me he dado cuenta de ese rasgo suyo.
Le paga la pulsera y me hace un gesto para
que alargue el brazo. Es de cuero rojo y tiene una chapita metálica en la que
pone “Friends 4ever”. Yo también sonrío y la cojo desprevenida al darle un
abrazo.
–Más que compañeras, Emmy, ya somos las
mejores amigas, las seis –digo y me alegro aún más cuando ella me devuelve el
abrazo –. ¿Cuál es tu color favorito? ¡Tenemos que ir a juego!
–Rosa –dice, sin borrar su preciosa sonrisa,
¡a esta chica hay que currársela!
–¿En serio? –bufa Zayn, que ha observado
nuestra escenita en silencio con Harry.
–Zayn –le aviso y le lanzo una mirada de
advertencia.
–¿Qué?
Él y su fama de malote. Cuando lo conoces
sabes que tiene de malote lo que un conejito, pero sin conocerlo, y sobre todo
cuando él no te conoce, se comporta como un auténtico capullo vanidoso.
–Déjalo, Mia –me dice Emily, de nuevo seria,
¡con lo que me había costado sacarle la sonrisa! –. No me molesta lo que pueda
pensar de mí.
–No, pero me molesta a mí –replico y me cruzo
de brazos –, porque estoy segura de que eres una tía de la leche y él está juzgándote
sin conocerte. ¿Qué pasa, Zayn? ¿Lo haces porque te lo hacían a ti o qué?
Me he pasado un poco con esa pregunta. Lo veo
en cuanto a Zayn se le borra la sonrisilla de suficiencia de la cara.
–Mia –dicen Emmy y Harry a la vez.
[Harry Styles]
Esta es la parte de la personalidad de Mia
que no me gusta. Porque sabe cosas de todo el mundo y sabe cómo usarlas en su contra.
Pero no me esperaba que se pusiera contra su mejor amigo para proteger a una
chica que acaba de conocer.
–¿Sabéis qué? –dice Zayn, con el mismo tono
borde de Mia –. Se me han quitado las ganas de fiesta.
Zayn se mete las manos en los bolsillos y se
va en dirección contraria, a la casa de Simon.
–Mia –repite Emily, sacudiendo la cabeza –.
Es tu mejor amigo, no tenías que ponerte contra él por mí.
–Ya pero…
–No, nada de peros –la interrumpe ella –. Sé
que debo de dar bastante pena pero no creas que no sé defenderme, solo hay que
saber cuándo hacerlo.
Mia suspira y se pasa la mano por los
tirabuzones de la coronilla.
–Lo siento, no quería que pensaras eso –dice –.
Luego le pediré perdón.
–Yo también me voy, a ver si consigo saber
por qué es así conmigo –medio sonríe.
–Eh, espera –Mia vuelve al puesto de las
pulseras y compra una rosa clavadita a la que Emmy le acaba de regalar –. Toma,
anda, que esto ha sido el motivo de la discusión.
Emily también se despide con un gesto de mano
y coge por el camino de vuelta. Ahora que estamos solos, cojo la mano de Mia y
ella suspira de nuevo.
–¿He sido un ogro? –me pregunta, claramente
arrepentida.
–Un poco, pero todavía no te has vuelto verde
–bromeo y ella me lanza una miradita sarcástica –. ¿Y a mí no me vas a comprar
nada?
–Tú no eres parte de las DreamLand’s –me
devuelve la broma sacándome la lengua.
Seguimos dando vueltas por la feria. Veo que
Mia mira especialmente las casetas con anillos y pulseras. Justo en la mano que
tengo en la mía lleva dos anillos.
–¿Te gusta algo? –le pregunto cuando se queda
mirando uno de los puestos.
–Bueno…
–Supongo que es un anillo, ¿por qué te gustan
tanto? –le pregunto, levantando su mano para observarla mejor.
–No sé, la verdad –se encoge de hombros –.
Bueno, hace tiempo vi una peli en la que salía Jennifer Lopez dándole una
paliza a su marido y llevaba anillos para pegarle bien –ríe.
–Vamos, que quieres ir dando capones como las
viejas –me burlo y esquivo su mano antes de que me dé.
De broma o no, un golpe con anillos duele más
que uno normal.
–Pues te voy a regalar uno para que puedas
darle una paliza a cualquier sobón –asiento –. Y sobre todo ahora que vas a ser
famosa.
–Todavía no estamos dentro –me recuerda.
–Lo sé, pero lo estarás.
La arrastro al puesto que ella estaba mirando
antes y tenemos una breve discusión por ver cuál sería el más “mortífero”. Al
final gana el anillo que yo quiero. Es un poco más grueso que los que lleva y
tiene grabada una enredadera con pequeñas flores. Cuando se lo pone se le mueve
un poco.
–Uy –digo, medio riendo.
–Bah, esto tiene fácil solución –me guiña un
ojo.
Se pone el anillo en el dedo corazón (porque,
aunque en el pulgar le quedaría bien, ella dice que no le gusta un anillo en
ese dedo) y delante pone uno de los anillos que le queda bien. Así no se le
caerá el mío. Chica lista.
–Eres única –digo, acariciándole la mejilla.
Sonríe abiertamente y aprieta el rostro
contra mi mano.
[Emily Drew]
Cuando
llego a la mansión de Simon, está empezando a atardecer. Me olvido un momento
de Zayn y de la discusión que prácticamente he provocado. Seguro que se ve
preciosa la playa con los colores del sol en este momento. Entro y subo las
escaleras al trote. Todo el mundo debe de estar en la feria. Me meto en la
habitación que comparto con Sissi, que tiene un pequeño balcón que da a la
playa.
Suspiro. En Inglaterra no se ven estos
paisajes.
–Eh –oigo a mi espalda.
Ahí está. Supongo que he subido los escalones
como una estampida de elefantes ya que él me ha oído desde su planta de la
casa.
–¿Eh qué? –digo, hablándole un poco con su
tono.
Resopla y se pasa la mano por la nuca, evitando
mirarme. Me pongo un mechón tras la oreja y vuelvo a mirar la puesta de sol.
–Lo siento –dice Zayn –. Mia tiene razón, te
he juzgado y no es justo.
Vuelvo la cabeza lentamente hacia él. Jo, me
perderé el atardecer por su culpa. Parece arrepentido de verdad, aunque
seguramente tiene mucho que ver con lo que Mia le ha soltado antes. Le hago un
gesto para que se acerque.
–Supongo que mi aspecto te sugiere que soy
una niña mimada con tres ponis –digo, luchando con las ganas de mirarle a los
ojos ahora que está a mi lado.
Zayn suelta un bufido parecido a una risa.
–No, tres ponis no –replica y yo sonrío –.
Vale, entonces explícame por qué es tu color favorito el rosa.
Le miro, alzando las cejas. ¿En serio quiere
saberlo? ¿Y a él que le importa, ahora que ha pedido disculpas? Me vuelvo a
poner el pelo tras la oreja y miro hacia la playa.
–Vale, mira eso y espera –le digo, señalando al
sol.
[Zayn Malik]
Se pasa el pelo tras la oreja, como me he
dado cuenta que hace cuando está nerviosa. Cuando su melena se remueve me llega
un leve olor floral. Me mira de reojo con sus ojos claros y vuelve la cabeza
hacia la playa.
–Vale, mira eso y espera –me indica,
señalando el atardecer.
Me apoyo en la barandilla del balcón, en
silencio, y espero. El sol baja muy lentamente sobre el mar, haciendo que el
cielo se vuelva rojo y después naranja. Cuando por fin desaparece, el cielo se
vuelve violeta y las nubes rosas.
–¿Ves? –dice, señalándolas –. Por eso es mi
color favorito.
Suelto el aire que inconscientemente he estado
conteniendo y vuelvo a mirarla. Sonríe levemente mirando al cielo, haciendo que
parezca tener su verdadera edad y no diez años más. Los hoyuelos de sus
mejillas son adorables. Incluso sus ojos celestes parecen tener un brillo
especial. Al ver que no digo nada, gira la cabeza para mirarme. Encoge los
hombros sin dejar de sonreír.
–¿Y cuál es tu color favorito? –me pregunta.
–Azul –respondo sin pensar.
¿Qué he
dicho? ¿Azul? ¡Si es el rojo! Me reprendo mentalmente. Pero esos ojos no
parecen darse cuenta de la mentira.
–¡Em! ¡Emmy! ¿Estás viva? –oigo gritando a
Mia por el pasillo.
–¡Vamos a cenar! –exclama Sissi.
Entonces aparecen las dos por la puerta y nos
miran.
–Estoy viva –responde Emily, elevando una de
sus comisuras –. ¿Cenamos aquí o en la feria?
–Aquí –responde Mia, curiosamente contenta –.
Sissi ha tenido una idea buenísima para después.
–Oh, bueno, tanto como buenísima… –dice
Sissi, quitándose polvo del hombro en broma.
–Voy, voy –dice Emmy, yendo hacia ellas –. Me
ha gustado hablar contigo, Zayn –añade volviendo el rostro hacia mí, que sigo como
un pasmarote en el balcón.
–Eh, ¿podemos hablar? –me pregunta Mia,
viniendo hacia mí.
[Elisabeth Stone]
–¿Qué ha pasado? –le pregunto a Emmy mientras
salimos de la habitación, dejando atrás a Zayn y a Mia.
Emmy suspira.
–He provocado una pequeña pelea entre esos
dos –contesta –, no intencionadamente, pero ha sido por mi culpa. Espero que
ahora se reconcilien.
Bajamos a la planta baja y pasamos por el
salón para ver quién ha llegado ya de la feria. Rose y Louis están sentados en
el sofá, ella hablando animadamente de lo que han hecho en la feria. Liam,
sentado en el sillón de al lado, va añadiendo algún detalle.
–¡Y me ha gritado en el oído! –exclama Liam,
señalando a Rose con un dedo acusador –. No me ha roto el tímpano de milagro.
–Oh, qué mentira –dice
Rose, fingiendo indignarse –. ¡Yo no grito!
–Exacto –ríe Louis, abrazándola por los
hombros –. ¡Rose solo habla en voz alta!
–Exacto –repite Rose, como si no se hubiera
dado cuenta de la ironía.
–Audrey y Sharon –respondo, entrando en la
cocina –. Estaban mirando pulseras cuando las avisamos de que nos íbamos.
–¡Sissi!
–grita Addie, viniendo corriendo hacia mí –. ¿Qué se te ha ocurrido? ¡Mia no ha
soltado prenda!
–¿Y si cenamos primero? –río.
Cuando por fin llegan Audrey y Sharon, nos
preparamos cada uno su cena y vamos a cenar a la piscina. Deben de ser las diez
de la noche y acaba de anochecer. ¡Me encanta España! Cenamos hablando y
bromeando entre nosotros, llegando a tirarnos comida por culpa de Louis. Al
terminar, cada uno pone su plato en el lavavajillas y volvemos a sentarnos al
borde de la piscina.
–¡Habla! –me grita Shar, pícara –. ¿Qué se te
ha ocurrido?
–¿Qué os parece hacer un riff-off? –propongo.
Hoy toca comentario corto, que tengo sueño -_-
TACHÁÁÁÁÁÁN! Nuevo capítulo! Qué os está pareciendo? No se os olvide votar en la encuesta y comentar!! ;)
Alguna sabe lo que es un riff-off? :P Así tendréis una pista de lo que pasa en el próximo capítulo...
P.D: en la segunda semana de abril no escribiré nada porque... VIENE MI COMPAÑERA DE INTERCAMBIO!! *-* De Francia nada menos *-* Así que estaré ocupada con ella *-* Ah, y yo voy allí a finales de mayo pero intentaré dejar algo programado para que no me echéis de menos ;P
P.D2: caracolitaaaaaa, sigo esperando respuesta!!!
xxxx
.png)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentario = Sonrisa
Sonrisa = No depresión
No depresión = Más capítulos
Más capítulos = Menos amenazas
.
.
.
Si es que yo me pierdo siempre con las matemáticas xD